CD Torrevieja 1 – 2 Pinoso CF

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CD Torrevieja 1 – 2 Pinoso CF

Una cosa son los resultados —los del conjunto de José Ibáñez hablaban por sí solos durante media liga— y otra la disposición sobre el campo en un día determinado. Los pinoseros, que ganaron como podían haber empatado o perdido, se mostraron como un conjunto ambicioso, dominador en varias fases y muy consciente de lo que se jugaba y de lo que necesitaba para obtenerlo. Sorprende su clasificación, si es que no caemos en la cuenta de que en una liga, por muy igualada que ésta sea, siempre tiene que haber puestos altos y puestos bajos, y a alguien le tendrá que tocar cada zona en el reparto. No se presumía un partido fácil para el Torrevieja —ninguno lo ha sido en este campeonato—, si bien se auguraba otro desarrollo después de los dos últimos éxitos. No obstante, desde el comienzo se adoleció de premiosidad en defensa: muchos balones se paseaban o se quedaban muertos en el área —volvía a notarse la falta de especialistas en determinadas demarcaciones y funciones—, dando segundas y hasta terceras opciones de remate a los delanteros contrarios. Eso fue lo que a la postre, unido a otros ostensibles factores, decantó el tanteo final.
Y no será porque esta vez no se hubiera reaccionado con prontitud a la primera adversidad. El gol de Víctor Oliver —contragolpe tras rechazo de la zaga visitante— fue respondido por otro espléndido de Tomillero —ya nos ha obsequiado con dos, aunque éste, lamentablemente, no haya servido para puntuar—, lo que en apariencia quitaba ansiedades a los blanquiazules y les permitía retomar la coyuntura desde el principio. El caso es que, con aparente poco esfuerzo, los rojillos inquietaban en cuanto había amago de ataque, y se animaban, sabedores de los apuros que generaban, a presionar cada vez más cerca de Manu Vidal. La sensación aumentaba con las acciones tácticas. El Torrevieja tenía su objetivo en la calidad de Tomillero, que a los 34 minutos, tras recibir de Beltrán, disparó desde la frontal obligando a la estirada de Omar. Pero al minuto siguiente, Ramón anduvo espabilado para cortar un pase en zona peligrosa para el adversario, se plantó solo ante el portero y cruzó en exceso el remate. No fallaría al cabo de otros seis minutos, en el enésimo balón rebotado que no fue alejado oportunamente de nuestra área.
De modo que para ganar, ya estábamos obligados, además de a superar el segundo golpe moral, a hacer lo que hasta la fecha no hemos hecho: marcar más de dos tantos en el mismo partido. Al primer minuto de la reanudación, en un golpe franco centrado por Mani, Tomillero no enganchó el remate, y tras el rebote, el debutante Sílver lo mandó fuera de cabeza. Había que continuar en la misma línea. En el minuto 8, Omar desvió un lanzamiento lejano de Pablo Coria. Y en el siguiente, el árbitro pitó penalti de César a Walid cuando éste trataba de hacerse con una pelota cerca de la línea de fondo. El lanzamiento de Pablo Coria, con el guardameta echándose al lado contrario, fue repelido por la base del poste derecho. Era el síntoma definitivo de que la mañana, mientras arreciaba la lluvia, se había torcido para el Torrevieja. En adelante, confirmando el bajón de las segundas partes, ya no sería el mismo equipo, improductivo ante el estéril avance del cronómetro. Las conexiones con Sílver y Tomillero, con envíos largos, fueron anuladas en un gran trabajo de los centrales. Se añadía la inquietud generada por los centrocampistas pinoseros en el aprovechamiento de los espacios, hasta el punto de producir mejores opciones de disparo.
Apenas cinco minutos antes del final, Sergio Fenoll pudo evitar sufrimiento a los suyos si no hubiera tirado alto al plantarse solo con Manu Vidal. Por parte local, a la desesperada, ya en la prolongación, Vicente Zaragoza vio cómo Adrián rechazaba su potente disparo en el área, sin que prosperara la reclamación de que lo había hecho con la mano. Fue la última opción de lograr algún punto. Y es que con este Torrevieja ocurre como con el tiempo de estos días: no sabemos si salir a la calle a cuerpo gentil o envueltos en la pelliza.