Federico Kenzelmann, salinero, fotógrafo y autor del libro “Entre flamencos”

Federico Kenzelmann, autor del libro “Entre flamencos”, posando con su obra frente a la laguna de Torrevieja, escenario natural donde ha documentado la nidificación de flamencos desde 2020.

“Son muy asustadizos y huidizos, así que tienes que ir con mucha cautela”

Federico Kenzelmann, que lleva 20 años trabajando en las salinas de Torrevieja en el mantenimiento y reparación de la cinta transportadora, ha realizado un seguimiento fotográfico a la nidificación del flamenco común en la laguna de Torrevieja desde el año 2020, momento en que este ave se reprodujo por primera vez en la historia del Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja. Su trabajo se ha materializado con el libro “Entre flamencos”, publicado por la Universidad de Alicante (sede de Torrevieja), que trata esencialmente de la vida secreta de estas impresionantes aves. Su amor por la naturaleza y especialmente por los flamencos se refleja a lo largo de las casi 100 páginas. Es fotógrafo aficionado desde que las cámaras eran analógicas, y sus instantáneas se centran en la naturaleza, los deportes de montaña y los animales. En 2022 ganó el primer premio de un concurso del Ayuntamiento de Altea de temática modernista por su obra “En menudo fregao tas metío”. 

Vista Alegre: ¿Cómo surgió el proyecto de publicar un libro sobre la nidificación de los flamencos en las lagunas de La Mata y Torrevieja?

Federico Kenzelmann: El proyecto surge quizás en el segundo año de la nidificación de los flamencos. Yo gané una vez un premio literario en el instituto y lo de hacer libros me gusta desde hace tiempo, pero, claro, para publicarlos necesitas patrocinadores. Realmente surgió hace unos tres años, busqué patrocinadores hasta que encontré a la Sede Universitaria en Torrevieja de la Universidad de Alicante. 

V.A.- Habrás recibido muchas felicitaciones, ¿cómo te sientes? 

F.K.- Agradecido. Aparte de que soy una persona muy solitaria, pero estoy súper agradecido. La verdad es que me encanta que le guste a la gente, sobre todo a los críos. 

V.A.- ¿Qué te ha motivado a hacer ese seguimiento durante este tiempo?

F.K.- Realmente, mi amor por la naturaleza y en especial por el flamenco. Tengo dos animales que me gustan: la cabra montesa porque me gusta la alta montaña y siempre he ido a Sierra Nevada a fotografiarla, y cerca del mar, el flamenco. 

V.A.- ¿Ha sido complejo realizar estas imágenes de los flamencos?

F.K.- Es muy difícil, tienes que tener muchas ganas de hacerlo. Es aburrido y muy solitario, al menos para mí, pero me gusta. Te tienes que camuflar, esconderte e integrarte con los animales salvajes para que no te vean como una amenaza. No puedes correr, tienes que ir zigzagueando y disimulando, y así los animales no se asustan. Esto hay que hacerlo al amanecer y al atardecer porque son las horas con mejor luz para obtener fotografías más bonitas. Hay que ir de noche para que te vean menos los animales y una vez que estás situado y amanece ya tienes el objetivo a la vista y al encuadre. Quizás piensas más en cómo va a salir la foto según estás posicionado. Y es prueba y error. Normalmente, el 90% son fotos malas; aunque son útiles para ti, no son publicables para un libro. El resto de las fotos, que son poquísimas, merecen la pena. 

V.A.- ¿Cuánto tiempo has pasado en la laguna durante un día para hacer fotos?

F.K.- Pues quizás 20 horas. Es cansado y revienta bastante porque también tienes que trabajar, hacer cosas en casa y compatibilizarlo con tu hobby, porque es un hobby.

V.A.- Una imagen que te resulte más curiosa del libro.

F.K.- Sin duda, la portada. Es una pasada. Estaba, quizás, más cerca que nunca de los protagonistas. Es muy tierna; todavía se me erizan los pelos. Es una fotografía en la que se ve la cabeza y parte del cuello de un flamenco adulto con el pico y los ojos a ambos lados junto a un pollo recién nacido que tiene todavía las patas rosas y el diente de huevo en el pico. La cría está acurrucada con el pico de la madre -quiero pensar que es una flamenca-. 

V.A.- ¿Qué etapa te impresiona más del proceso de nidificación de los flamencos?

F.K.- Cada año ha habido algo. Por ejemplo, me ha impresionado la migración que hacen, porque era algo que yo no había visto nunca. Por su puesto, me gustó cómo dan de comer a los pollos, de pico a pico. Otras imágenes muy buscadas son las de la cópula, algo que es muy difícil de ver. También el gran número de ejemplares; el año pasado se contabilizaron 6.000 flamencos en la mota central de la laguna. Tanto flamenco junto, eso sí que impresiona.

V.A.- ¿Te hubieras imaginado esto hace cinco años?

F.K.- No, no, imposible. Nadie creo que lo hubiera imaginado.

V.A.- ¿Qué tienen los flamencos que no tengan otras especies de animales?

F.K.- Que son muy difíciles de fotografiar y que tienen un vuelo que se plantan a 500 metros de ti en un abrir y cerrar de ojos. Es muy difícil fotografiar a las aves en general. Los flamencos son muy asustadizos y huidizos, así que tienes que ir con mucha cautela. Yo no lo hubiera logrado si no me hubiera disfrazado de camuflaje y si no hubiera visto que me han tolerado como si fuera un animal salvaje que para ellos no entraña peligro. Yo quiero creer que me ven como un avestruz. 

V.A.- También descubriste el flamenco enano en Torrevieja…

F.K.- Sí, realmente el flamenco enano está entre nosotros desde hace bastante tiempo. Había gente que lo había visto por aquí, pero no lo había fotografiado. Fue casual que yo lo captara. Yo estaba fotografiando a los flamencos comunes bañándose y vi un flamenco raro, como más rosa y más rojo, más pequeño, entonces lo fotografié sin saber realmente lo que era. Pensé que era un flamenco común que no había evolucionado bien. Cuando llegué a casa y lo vi, me di cuenta de que era un flamenco enano, cuyo hábitat está en África. Aunque hay pocos, ya no es una rareza. Ahora se ha descubierto que han venido aquí naturalmente acompañando a los flamencos comunes. Ese año había tres ejemplares en la laguna de Torrevieja. Por ejemplo, suelen estar en la Camarga francesa, en Doñana y en Fuente de Piedra. En España creo que hay menos de diez ejemplares.

V.A.- Muchas gracias por tu tiempo. Si quieres dejar un mensaje a nuestros lectores.

F.K.- El Parque Natural de las lagunas de La Mata y Torrevieja es un entorno privilegiado, ahora también para avistar flamencos. Animo a todos a que vengan a verlo, es una pasada.

El libro ya está disponible desde el Servicio de Publicaciones UA (https://publicaciones.ua.es/libro/entre-flamencos_161366/) y en librerías. Posteriormente será accesible gratuitamente y en abierto desde el Repositorio de la Universidad de Alicante (RUA) https://rua.ua.es/dspace/handle/10045/152901.

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