La “ADDA Sinfónica” interpreta a Falla y Beethoven en Torrevieja

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La “ADDA Sinfónica” interpreta  a Falla y Beethoven en Torrevieja

La Orquesta del Auditorio de la Diputación de Alicante, “ADDA Sinfónica”, bajo la dirección del maestro Josep Vicent, ofreció un interesante concierto con un programa, presentado en forma poco convencional, con elementos y efectos visuales de mucho colorido.
Todavía tengo en mis oídos los maravillosos sonidos de la 5ª Sinfonía en interpretación de la OST con Pepe Sánchez, cuando aparece la oportunidad de presenciar la actuación de la Sinfónica del ADDA en el Auditorio Internacional, con la Séptima Sinfonía La-mayor Op. 92 de L. Van Beethoven, que inició la primera parte del concierto. El maestro Josep Vicent dio vida a un Beethoven moderno, flexible y sobre todo muy sincero hacia la partitura. Lo cierto es que, al mismo tiempo que el director llevó a los músicos de la Sinfónica más allá de sus límites, extrajo de ellos tal tensión y concentración, que la ejecución ha sido animada de una extrema energía y pasión. Al característico ritmo “Amsterdam” del primer movimiento, presentado con frescura y precisión rítmica, confirmó la personalidad de la interpretación rejuvenecida y maleable. El segundo movimiento (Allegretto) con extremas dinámicas, llevando hacia dinámico y bailable Scherzo y Vivacissimo finale de la obra. El maestro Vicent, de entre las diferentes opciones que se dan hoy en día al interpretar las obras de L. Van Beethoven, optó por un tiempo muy acelerado, en definitiva, dejando una impresión sumamente apresurada. Los preciosos pianos y pianissimos del segundo movimiento contrastaron con unos violentos fortissimos de los movimientos muy rápidos, por lo cual se perdía toda la selectividad de la sonoridad. Ha sido un Beethoven extremadamente violento, pero con unos cuantos momentos realmente preciosos. Con mucho gusto escuché como propina, al final del concierto, la repetición del segundo movimiento – la mejor parte de la “Séptima”.
Con “El amor brujo” – la música con cante jondo, quizás la obra más conocida de Manuel de Falla, dio comienzo la segunda parte con la participación de la cantaora Ginesa Ortega, el bailaor David Romero y, para completar, con las ilustraciones escenográficas de Sagar Fornies. No estoy convencido si parecidos efectos especiales ayudan la percepción de la música clásica. “El amor brujo” en su versión original fue destinado como obra para ballet, lo que asume que la música, compuestos sobre la escena movimientos coreográficos, luces y escenografía, automáticamente se convierte en “telón de fondo”. La única forma clásica de disfrutar y contemplar la música, según mi gusto, es precisamente durante el concierto de la orquesta… Pero el público de Torrevieja quedó fascinado y con entusiasmo recibió la versión ofrecida. Musicalmente, la obra de M. de Falla bajo la segura y precisa batuta de J. Vicent, proporcionó una base sólida para el contenido de la trama, enfocando ritmos y atmósferas a través del colorido de los sonidos orquestales, que acompañaron al impresionante colorido en la escena. La Sinfónica del ADDA se presentó en una formidable disposición con toda la gama expresiva entremedio. Lindos solos de oboe, corno inglés y flauta. Merecido aplauso para la cantaora G. Ortega, el bailaor D. Romero, y el escenógrafo S. Fornies, que mostraron toda una escala de efectos, después de todo muy importantes para realizar las ideas y complacer al público con tal oferta. ¡Muy hermosa presentación! Para complacer las emociones del público, la Sinfónica ADDA ofreció tres propinas: el músico torrevejense Jorge López dirigió su propia composición –Habanera “Ausente”, que levantó al público de sus asientos; luego nuevamente dirigió J. Vicent la “Danza del fuego” y la segunda parte de la “Séptima”. En resumen, un concierto novedoso e interesante.