‘Cuba en la obra del Maestro’

El Coro y Orquesta «Maestro Ricardo Lafuente», que creó el compositor hace 40 años.

Torrevieja rinde homenaje musical y recuerdo a Ricardo Lafuente Aguado

Cuba, cuna de la habanera,
que es el ritmo gracioso,
gentil y armonioso suspiro de amor.
Cuba, azabache y palmera,
de la esencia española,
tus gracias sin fin.
Cuba, yo desde niño soñé
y mi sueño feliz
lo ocupaba tu ritmo,
eres el sol que hay en mí,
toda la inspiración
que ilumina mi sueño.
Cuba, mi amor.

Bastarían estos versos escritos por el compositor Ricardo Lafuente Aguado (1930-2008), en su obra Cuba de mis sueños, para expresar todo el sentimiento y atracción que por más de seis décadas, han ejercido en su amplísima obra musical, por un lado, la conocida siguiendo la expresión de Sánchez de Fuentes como «isla hermosa del ardiente sol», la siempre enigmática Cuba y por otro el cadencioso y nostálgico género de habanera, uno de los más reconocidos «cantos de ida y vuelta» como afirmara Arcadio Larrea, que entronca con todo el pasado marítimo y comercial que ha unido a Cuba y España, que tal y como refiriera el prestigioso historiador cubano Moreno Fraginals, «poseen una historia común». Podrían estos versos de manera única, justificar el cariño que el maestro Lafuente tuvo por la perla de las Antillas plasmado en su música salida desde la orilla mediterránea de Torrevieja, hasta los evocadores puertos del Mar Caribe, que rezuman el aroma de la caña de azúcar cubana, unidos en perfecto contrapunto de sal y azúcar.
Serviría como pretexto lo expresado en este poema, para justificar el merecido reconocimiento que Cuba otorgó a este compositor torrevejense del siglo XX, a través de la entrega de la Medalla y distinción por la Cultura Nacional de Cuba. Pero hablar de Ricardo Lafuente Aguado es hacerlo ante todo y sobre todo de Cuba y la habanera. No obstante, nos encontramos ante uno de los más prolíficos compositores de este género que marcó para siempre las relaciones entre la Península Ibérica y la orilla antillana, con una amplísima colección de más de sesenta títulos de habaneras originales y decenas de arreglos y armonizaciones de títulos de carácter popular. Nos situamos, analizándolo desde la perspectiva que da el paso del tiempo y la luz de esta década de ausencia, ante uno de los creadores que más ha hecho por la difusión, conservación y creación del consabido compás habanero y que merece por derecho propio un lugar destacado en el olimpo de los creadores del género. Estudioso del origen y arraigo de esta música, para la posteridad quedará su labor etnomusicológica, recuperando del olvido más de doscientos títulos recogidos en una extraordinaria obra compiladora, La habanera en Torrevieja. Escuchadas de viva voz y transcritas al papel pautado, habaneras de todos los tiempos que se cantaban desde antaño quedaron de esta manera salvaguardadas del paso del tiempo. De formación plenamente autodidacta, su obra es heredera de la relación marítima y comercial que en el lapso histórico de mediados del siglo XIX y principios del XX, se ejerció entre los diferentes puertos españoles y La Habana. Ricardo Lafuente Aguado es depositario de toda la tradición y arraigo que esta música alcanzó en este enclave alicantino, en Torrevieja. Y en Ricardo Lafuente, el músico y a la vez poeta y letrista de sus propias obras, está presente -como no puede ser de otra forma- entre las diversas temáticas que aborda en sus canciones, toda la herencia histórica del paso de los siglos, pero muy especialmente el tópico de Cuba. El amor, el mar, la naturaleza que rodea el espacio geográfico de residencia, su pueblo, su ciudad y sus gentes son algunos de los motivos escogidos para sus composiciones, pero si hay un tema singular que trata desde diversas perspectivas y aspectos, ese es el amor y el respeto por Cuba.
Bajo este pretexto, se desarrolló el concierto que el pasado sábado albergaba el auditorio del Palacio de la Música de Torrevieja y que organizaba el Patronato Municipal del Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, en recuerdo de los diez años del fallecimiento de Ricardo Lafuente Aguado, que se cumplían el pasado 26 de febrero. El acto, que congregó a un numeroso público que llenó el recinto, contó con la asistencia de la Corporación Municipal torrevejense encabezada por el alcalde de la ciudad, José Manuel Dolón García, y el vicepresidente del Patronato y concejal delegado de Habaneras, Domingo Soler Torregrosa, así como el Consejo de Administración del Patronato de Habaneras.
Abordando un repaso a la temática cubana de las habaneras del maestro Lafuente, la palabra y la música se unieron para esbozar un retrato musical e histórico de algunas de sus más geniales composiciones, que tienen como denominador común la isla cubana, la «tierra de su inspiración».

Las sopranos Pilar Páez (izda.) y Belén Puente.

En simbiosis perfecta, las sopranos Pilar Páez y Belén Puente, unieron sus interpretaciones al acordeonista Zinoviy Harvat y a las voces graves del Coro y Orquesta «Maestro Ricardo Lafuente», que cumple en este año 2018 cuarenta años de andadura artística desde que el recordado maestro Lafuente lo fundara en 1978. Destacar también las intervenciones solistas del tenor Santiago Sánchez y del barítono Salvador Gutiérrez. Doce fueron los títulos interpretados que hicieron un repaso a algunas de las mejores obras del Maestro, entre las que no faltaron la mundialmente conocida habanera Torrevieja, en la cual ya en sus dos primeros versos hace alusión a Cuba, para continuar con otras joyas del repertorio lafuentiano como Habana, te quiero, La mulata soñadora, El zunzuncito, En el bohío ha nacido un niño o Trinidad, obras todas que respondieron a una primera etapa compositiva. La conferencia-concierto también resaltó otras creaciones en las que Lafuente hizo alusión a las teorías del origen y formación del género de la habanera y que también aluden a la isla antillana, con composiciones como Cubana y española y Habanera salada. La recta final del concierto reflejó aquellas obras compuestas tras la visita a Cuba por primera vez después de 1994, sonando así Cienfuegos o Pinar del Río, que contó con el declamado de los versos por parte de Andrés Iglesias. A modo de conclusión, una obra que vino a resumir plenamente su pensamiento, Cuba de mis sueños, auténtica declaración poética y musical del sueño que ha circundado toda su vida artística: Cuba y la habanera.

Aurelio Martínez López
Musicólogo