Entrevista a Alejandro Parra Pintado

Entrevista a Alejandro Parra Pintado

“Desde muy pequeño me ha fascinado todo lo que hay fuera de la Tierra”

Alejandro Parra Pintado es un torrevejense de 23 años que ha formado parte activa del equipo universitario que ha diseñado y desarrollado un satélite que próximamente será lanzado al espacio, dentro del ambicioso proyecto académico internacional JÚPITER. El satélite JOVIAN-1 tiene como misión recopilar datos desde la órbita terrestre, probar sistemas de navegación en condiciones reales y colaborar con fines científicos o educativos. Este joven, que recientemente se ha graduado, ha cursado el Grado con Máster en Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica (Aeroespacial) y especialización en ingeniería de astronaves en la Universidad de Southampton de Reino Unido. A su experiencia académica también suma su participación en el ensamblaje del vehículo de lanzamiento KEA-1 de Stellar Kinetics para la misión Duqm-2, incluyendo la integración del satélite. También ha participado en un proyecto de la Sociedad SpaceFlight de la Universidad de Southampton que consiste en el desarrollo de un motor de cohete híbrido.

Vista Alegre: ¿Cómo te sientes por haber contribuido al desarrollo de un satélite que pronto será lanzado al espacio como parte de un proyecto académico internacional?

Alejandro Parra: Me siento muy contento no solo porque participo en algo que me apasiona sino porque sé que tengo mucha suerte, ya que muchos compañeros de la universidad no han podido hacer esto y les hubiera encantado. Creo que tengo una ventaja a la hora de presentarme en el mercado laboral porque llevo acumulada bastante experiencia gracias a que durante el último año he estado participando en el proyecto Júpiter diseñando satélites. Esto me da bastante confianza en mí mismo porque sé que cuando vaya a una entrevista puedo decir que he trabajado con un satélite real y en su integración con un cohete, y es que además también he ayudado en la construcción y el ensamblado de dicho cohete. Entonces para mí es un alivio muy grande y estoy muy contento por haber tenido esta oportunidad, aunque a veces haya sido muy estresante

V.A.- ¿Qué misión tiene ese satélite y cuando se lanzará?

A.P.- El satélite JOVIAN-O tiene como misión alcanzar los 500 kilómetros por encima de la superficie de la tierra, soltarse del cohete y tomar un video en el momento en el que se separan para ver que todo va bien y que el satélite no se tambalea demasiado. Además, el satélite tomará fotografías de la Tierra para mandarlas a nuestra estación con antenas unidireccionales y mandar datos vitales del satélite. Son cosas relativamente sencillas. Todo esto es una preparación para una misión posterior, JOVIAN-1, que no solamente quiere llegar a una altura de espacio orbital, sino que quiere alcanzar una órbita estable en la que permanecer entre dos y tres años. La idea con ese satélite posterior -que si todo va bien debería despegar en menos de un año- es que estudiantes universitarios de todo el mundo afiliados al proyecto Júpiter puedan descargar datos de este satélite para así conocer y participar en la interacción entre una estación en tierra y un satélite de verdad. JOVIAN-1 también cuenta con experimentos avanzados que buscan ayudar en distintas áreas de investigación. Por poner un ejemplo, el experimento DMLOMS que desarrolla mi universidad tiene como objetivo ayudar en la investigación de la materia oscura.

V.A.- Recientemente has finalizado el Máster y te has graduado, ¿cómo ha sido el cierre de esta etapa de estudios?

A.P.- Si me hubieras preguntado hace tres o cuatro meses te diría que muy estresante porque teníamos que terminar el proyecto del satélite mientras al mismo tiempo estudiábamos para los exámenes finales. En su momento me vi un poco apurado, pero ahora que ya he terminado estoy muy contento porque lo he conseguido, tengo mi certificado y la experiencia del proyecto; todo son ventajas una vez que terminas. 

V.A.- Este largo camino ¿te ha resultado fácil o difícil? 

A.P.- Entrar al proyecto Júpiter fue sencillo. En mi tercer año de universidad cuando expuse mi trabajo de fin de Grado me habló un profesor que da clases en la Facultad de Física y me dijo que le habían gustado mi trabajo y lo que expuse. Mi TFG estaba relacionado con los satélites y visto lo que había hecho, más tarde me invitó a participar en este proyecto que recién empezaba. Cuando me dijo lo que íbamos a hacer no me lo pensé. Eso fue más o menos fácil, sin embargo, había otros alumnos que no lograban mantener el ritmo a la hora de participar en algo así junto con la carrera, y es que es un sacrificio muy grande y tienes que dejar otras cosas de lado. Había momentos en los que se volvía complicado el organizarse con el resto de estudiantes. Yo debía tener presente que muchas veces los planes no iban a salir como estaban formulados, que a veces si un grupo de desarrollo te decía que tal día te iba a dar un resultado, tenías que entender que era muy posible que te llegara una o dos semanas más tarde. Se volvía más o menos difícil a veces, pero siempre tenías que tener un poco de paciencia para decir: “Si no van a salir las cosas bien tengo que administrar mi tiempo y el de mi equipo para que podamos seguir en nuestro Grado de la universidad mientras que las otras cosas salen adelante”. Si no lo haces así tu equipo se cansa y se pierde la moral con el tiempo. Al final es un desastre si no lo preparas de manera realista.

V.A.- ¿Cómo surgió tu inquietud por el espacio y por dedicarte a la Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica?

A.P.- Desde muy pequeño me ha gustado el espacio y me ha fascinado todo lo que hay fuera de la Tierra. Me gustaban mucho los libros de divulgación científica. De hecho, uno de los primeros libros que me despertó esta pasión fue “Una muy breve historia de casi todo”, de Bill Bryson. Mi madre me regaló ese libro en versión para niños. Te explicaba muchas cosas insólitas, como la teoría de la relatividad de Einstein o cómo crear tu propio universo desde un punto de vista teórico. Cuando leía u oía cosas relacionadas con el espacio, el funcionamiento del universo y cómo los humanos investigamos estos hechos, sentía una curiosidad muy grande. Muchas veces pensaba que me gustaría dedicarme a eso. Más tarde, cuando estaba terminando la ESO ya cerca del Bachiller, decidí estudiar Ingeniería Aeroespacial.

V.A.- ¿Qué es el programa Júpiter?

A.P.- JUPITER (Joint-Universities Programme for In-orbit Teaching Education and Research) es un programa educativo que acaba de empezar. Es una colaboración entre tres universidades de Gran Bretaña: Surrey, Southampton y Portsmouth. Éstas quieren una cooperación que permita a sus alumnos participar en proyectos que van a ir al espacio. Con ese programa lo que se consigue es formación de primera mano y de muy buena calidad. También se plantean que más adelante se puedan unir otras universidades. Es totalmente extracurricular. A mí me hubiera gustado que me hubieran convalidado créditos, pero no es así. Me explicaron desde el principio que era vocacional, que hay una recompensa muy grande al final si consigues participar, pero que no iba a suponer ningún crédito académico.

V.A.- También participaste en un proyecto con SpaceFlight Society sobre el desarrollo de un motor de cohete híbrido HARTLEY, ¿cómo resultó?

A.P.- En la universidad de Southampton hay varios clubes; uno de ellos es el SpaceFlight Society, que está completamente administrado por alumnos. Uno de los proyectos en los que participé fue en el desarrollo de un motor de cohete híbrido HARTLEY, el cual utilizaba el oxígeno como oxidante y el plástico como combustible sólido. Me explico, cuando inyectas el oxidante por el motor se sustenta una reacción de combustión con el plástico y esto lleva a una expansión de los gases, que cuando son expulsados por el cono del motor producen el impulso. Este proyecto no dio tanto al final como el que acabo de hacer, pero sí que aprendí a participar con otros alumnos en algo extracurricular. Fue una experiencia muy buena y lo recomiendo, y eso que este motor no mejoró tanto como esperábamos respecto a los motores que diseñaron las promociones de años anteriores.

V.A.- ¿Tienes algún otro proyecto que quieras destacar?

A.P.- Tengo varios proyectos personales. Me gusta mucho crear mis propios aviones radio control. Me compro las antenas, el controlador electrónico, los servomotores, monto el avión como quiero y luego lo intento volar. En el nivel de aprendizaje en el que estoy, volarlo ya no es tan difícil, realmente lo que me cuesta es aterrizarlo sin que se rompa nada. He hecho dos aviones capaces de aterrizar, pero la mayoría vuelan y no aterrizan bien. Hay que tener un cierto grado de velocidad para mantener la estabilidad y en mi experiencia es más difícil manejar un avión radiocontrol simple con un solo motor que uno más complejo con dos motores puesto que cambiar la velocidad de rotación en el motor del primero induce un giro en el resto del avión cuyo efecto depende del peso y la distribución del fuselaje. Todo esto lo aprendes a base de buscar en Internet, de investigar y poner a prueba lo que encuentras.

V.A.-  ¿Alguno a corto plazo?

A.P.- Tengo muchos, pero una de las cosas que me gustaría hacer es crear una página web sobre mí. Así a la hora de buscar trabajo puedo poner el link en el currículum y explicar de forma más visual quién soy, lo que me gusta y mi experiencia. Eso será lo primero que haga cuando tenga más tiempo después de cerrar el trabajo que he realizado para el proyecto Júpiter, quiero dejar el proyecto listo para los alumnos que vengan después.

V.A.- ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué te gustaría conseguir?

A.P.- Uno de los sueños más grandes que tengo es aprender todo lo que necesitaría para ser capaz de restaurar la tecnología hasta el punto en el que estaba al comienzo de la edad contemporánea si en un futuro ocurriera un cataclismo que decimara la civilización moderna. Básicamente me gustaría aprender y entender suficiente sobre todo lo que nos rodea hasta el punto de ser capaz de diseñar y construir prácticamente cualquier aparato o sistema moderno desde cero. Otro sueño mío más concreto es poder dedicarme profesionalmente al espacio exterior. Me gustan mucho los cohetes, los satélites y todo tipo de astronaves. Cuando termine lo que estoy haciendo empezaré a entregar currículums y a presentarme a entrevistas de trabajo. Ahora mismo también hay oportunidades en España. Concretamente en Elche hay una empresa llamada PLD Space, que se dedica al desarrollo de los cohetes reutilizables Miura, y hace poco la Agencia Espacial Europea les ha otorgado el estatus de lanzador. Imagino que van a tener mucho trabajo y me encantaría verlos crecer. Es un momento muy bueno porque están surgiendo oportunidades cerca de casa, pero es que incluso aunque no pudiera encontrar nada en España o en Reino Unido, siempre puedo intentar buscar en otros sitios. Si la oportunidad realmente es buena intentaré ir allí donde la ofrezcan.

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