Antoni Jakubowski – Crítico Musical
Hoy compartiré mis reflexiones tras un concierto durante el cual el aire cálido vibraba en simbiosis con agradables sonidos musicales. Incluso el sol, el que se quedó dormido detrás de las nubes casi todo el día, brillaba tímidamente el el Parque Eduardo Gil Rebollo de La Mata, durante el concierto de cámara, organizado por la Orquesta Sinfónica de Torrevieja. El concierto sabatino estuvo marcado por artistas que, en un ambiente fantástico, ofrecieron el placer de escuchar unas “Melodías de Verano”. Las protagonistas de esta actuación excepcionalmente exitosa fueron tres damas: Lucía España, Paloma Valero y Paola Fernández, cómo también el percusionista Modesto Abenza, quien acompañó en forma discreta con el ritmo a las jóvenes solistas.
La excelente vocalista Lucía España impresionó con su voz cálida y vibrante y dotó a las melodías interpretadas una gracia del salón y efímera sensualidad, sin perder nada de su carácter. Las canciones; ‘Y cómo es él”, “Procuro olvidarte” o “El gato bajo la lluvia” no eran solo hermosas melodías, en las que las frases fluían con lógica y calma, sino también las interpretaciones dotadas de una notable carga emocional.
La violinista Paloma Valero interpretó las piezas solistas con un gusto impecable. Su interpretación de “Intermezzo” de Mascagni, “Barbero de Sevilla” o “Cinema Paradiso” impresionó con su noble melodía y plenitud sonora, exponiendo ocasionalmente también un toque de reflexión y contemplación.
La pianista Paola Ferrández, con una sensibilidad digna de una artista de música de cámara, no fue una simple acompañante. Su instrumento creó un maravilloso diálogo con la vocalista, violinista y el percusionista. En las piezas: “Cuando zarpa el amor” de J.Cano, “Que bonito” de R.Flores y “Who wants to live forever” de B.May, los cuatro intérpretes cautivaron un diálogo de iguales, con respeto y atención escuchándose mutuamente al tejer juntos breves narrativas musicales. Miniaturas aparentemente modestas se convirtieron en algo más que una serie de hermosas composiciones. A través de ellas los artistas presentaron unas pequeñas historias, creando verdaderos Imágenes pintados con sonidos. Como bis, el público tuvo otro momento de respiro y reflexión, con la convicción, de que la música no siempre tiene que gritar para ser escuchada.
La velada musical en el Parque de La Mata resultó ser un encuentro con la música y artistas cuya sensibilidad y talento hicieron que las notas de partituras hechas en diferentes momentos, volvieran a cobrar vida, palpitación y realismo. Fue una experiencia que confirmó la convicción de que los conciertos de cámara en los parques de Torrevieja son algo absolutamente único, donde la música no solo se interpreta, ella simplemente allí existe y respira con nosotros.

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