El pasado 10 de abril de 2026, tan solo unas horas después de haber pasado una jornada feliz con compañeros y amigos de su «Caterva» se conocía la triste noticia del fallecimiento de Fernando Antonio Pérez Rebollo, persona siempre con inquietudes por la historia, la cultura y en particular por todos los aconteceres que tenían a Torrevieja como protagonista. Tras cuarenta y nueve años ininterrumpidos, Fernando se había ganado la corona del Rey Melchor, al que encarnó durante todos esos lustros. Comenzó formando parte de aquellas humildes pero mágicas cabalgatas torrevejenses, casi sin luz por las calles, con el misterio de las bengalas marineras que rodeaban al séquito real. Vino por su querido «Torrejón» como antaño, por el mar con aquellas esperas que parecían eternas en un «relleno» del puerto que era casi un desierto. Se paseó en mula, en carrozas, en Cadillac y como no hasta en camello/dromedario. Se podría decir que hasta casi cumplir los setenta años que alcanzó, celebraba sus aniversarios por cabalgatas. No escatimaba sonrisas a los más pequeños, cercanía y misterio, derrochando ilusión y magia. Era él quien se dirigía a todos los niños, hasta en varios idiomas y nunca le faltaron las ganas de acudir a tantas casas y niños como le solicitaban su presencia.
Fernando Pérez era licenciado en Magisterio y también en Arqueología, una de sus pasiones que le dio la oportunidad de participar en diversos proyectos y trabajos. Destacó su labor de coordinación del libro histórico «Torrevieja, su música y su gente». También en su juventud estuvo ligado al deporte del balonmano, en sus primeros años de su práctica en Torrevieja, junto a su hermano, Tavi. La música fue otra de sus aficiones predilectas y se convirtió en uno de los primeros Dj´s en lugares tan emblemáticos como el complejo de ocio «Los Europeos» en La Mata, en la discoteca «Bamboo» o en el «Tiro de Pichón» de Campoamor. Profesionalmente estuvo vinculado al Órgano de Gestión Tributaria Provincial Suma como auxiliar administrativo, donde alcanzó la jubilación.
Su adiós ha supuesto una triste noticia para su familia, sus amigos y para tantas generaciones de niños y niñas que vieron en los ojos de Melchor la bondad de un gran Rey y persona, ante todo.
Vista Alegre expresa su más sentido pésame a toda su familia, especialmente a sus hijos y hermano.
Descanse en paz.


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