El Real Club Náutico de Torrevieja volvió a vestirse de gala para celebrar una de sus tradiciones más queridas: la coronación de la Sirena 2025. La cita, que congregó a autoridades, representantes de la vida cultural y festiva de la ciudad, así como a numerosos socios y vecinos, convirtió la noche en un homenaje al Mediterráneo y a la identidad torrevejense.
La velada comenzó con una elegante coreografía de ballet a cargo de las alumnas de Mery Dance Academy y del Club de Gimnasia Rítmica. La voz en off de Lola Torres Medina narraba la leyenda de la transformación de una sirena en mujer.
Después vinieron los saludos protocolarios, entre ellos al alcalde Eduardo Dolón, representantes de la Guardia Civil, del tejido asociativo y empresarial de la ciudad, además de la junta directiva del club presidido por Carlos Carmona. El ambiente fue solemne, aunque pronto se tornó emotivo y cercano cuando se dio paso a la despedida de la sirena saliente, Gemma Cruz Ortigosa, quien arrancó aplausos y alguna que otra lágrima con sus palabras.
Con el Mediterráneo como telón de fondo, el momento más esperado llegó con la aparición de la protagonista de la noche, Alejandra Hurtado Martínez, quien fue coronada y recibió el tradicional tridente y la banda que la acreditan como Sirena 2025. La emoción se mezcló con tradición al sonar la habanera “Ven acá que la noche es serena”, himno oficioso de este acto tan singular.
No faltó la representación de las reinas y damas de las fiestas locales, la Corte Salinera y los máximos representantes del Carnaval acompañaron a la nueva Sirena en el escenario, en una ceremonia que quiso rendir tributo a la riqueza cultural de la ciudad.
Tras los discursos institucionales, la gala culminó con el himno de Torrevieja y el brindis por la nueva sirena, que abrió junto al presidente del club el tradicional baile que marca el inicio de su reinado.
La Sirena del Real Club Náutico es mucho más que un título honorífico: es un símbolo que cada verano recuerda la estrecha relación de Torrevieja con el mar, la tradición y la alegría de su gente.
Adelina García Lozano

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