Uno de los momentos más significativos de la cuaresma es la bajada de su altar de la imagen del Cristo Crucificado de los salineros, cuya maniobra resultó como siempre especialmente emotiva en la tarde del pasado día 19, coincidiendo con el Día de San José y del Padre. Este año el privilegio de descolgar al “Señor de Torrevieja“ fue para su costalero Vicente Ramón García Soria. Centenares de personas participaron después de que el Cristo pisase el suelo de su ciudad, en un sentido besapie, así como de forma a espontánea los fieles acudieron a la imagen de María Santísima del Silencio, también titular de la cofradía, que fue situada en el Altar Mayor de la Iglesia de la Inmaculada. El emotivo acto estuvo precedidido por una solemne misa celebrada por el párroco, José Antonio Gea y todo ello amenizado por la Coral Arciprestal de la Inmaculada dirigida por Aurelio Martínez.



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