El pasado domingo se celebraba la misa cuaresmal de la Cofradía del Cristo Crucificado y María Santísima del Silencio. Treinta años está cumpliendo la imagen mariana, primera de las que realizó, Víctor García y en este año ha podido ser ubicada para su veneración al pie del Cristo Crucificado de los salineros.
La cofradía, presidida por Begoña Gálvez Andréu, acudió en gran número y el templo de la Inmaculada se abarrotó de asistentes. El párroco, José Antonio Gea presidió la Eucaristía que amenizó el Coro Arciprestal de la Inmaculada, dirigido por Anibal Cano.
Uno de los momentos destacados de la celebración fue la bendición del nuevo nimbo – aureola para la imagen de San Juan que acompaña a la Virgen del Silencio. Una obra de los talleres de orfebrería de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), que ha sido regalado por los padrinos del paso, Nicolás García Fortepiani y Mari Carmen Villalgordo Mora.

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