Colaboración ejemplar del CEIP Cuba y la residencia de mayores Francisco Casanovas.
En el CEIP Cuba de Torrevieja se está llevando a cabo un proyecto educativo tan humano como transformador. Su nombre, Corazones Unidos, refleja a la perfección el espíritu que lo impulsa: tender puentes entre generaciones, aprender los unos de los otros y construir vínculos que perduren en el tiempo.
Desde octubre, todos los miércoles, durante la hora previa al recreo, los grupos de 6.º A y 6.º B visitan de forma alterna la Residencia de Mayores Maestro Francisco Casanovas Tallardá. Lo que comenzó como una iniciativa cargada de ilusión se ha convertido ya en un espacio de encuentro que alumnos y residentes esperan con entusiasmo semana tras semana.
Aprender compartiendo vida
A lo largo de estos meses se han realizado múltiples actividades diseñadas para fomentar la convivencia, la creatividad y la empatía. La primera sesión estuvo centrada en conocernos mejor, mediante preguntas sencillas que dieron pie a conversaciones profundas, risas y descubrimientos inesperados.
Con la llegada de Halloween, alumnos y residentes se unieron para pintar caretas, que después lucieron en una animada fiesta con karaoke, bizcocho casero y bailes que hicieron vibrar a mayores y pequeños.
El arte también ha tenido su protagonismo con un taller de pintura de cuadros, en el que ambos grupos trabajaron codo con codo creando obras que, en los próximos meses, se espera exponer en el Casino de Torrevieja como muestra del talento y la conexión entre generaciones.
El viaje a la infancia de muchos residentes llegó con una jornada dedicada a los juegos tradicionales, como la oca y el parchís, que despertó recuerdos y anécdotas mientras los niños descubrían formas de juego menos digitales pero igual —o más— divertidas.
La actividad más reciente ha sido un taller de cerámica centrado en la Navidad, en el que alumnos y residentes han creado juntos adornos navideños. Árboles, estrellas y figuras festivas han ido tomando forma entre conversaciones, risas y la emoción propia de estas fechas.
Un equipo que hace posible la magia
Corazones Unidos es el resultado del esfuerzo conjunto de un equipo comprometido con la educación y el bienestar emocional de alumnos y mayores. Participan la directora del centro, Ana María Torres; las tutoras de sexto, Marta Sánchez y Lucía Payá; una maestra de infantil, Mónica Prieto; una maestra de primaria, Celia Riera y las maestras jubilada: Yermi Montalvo, Loli y María José García, cuyo entusiasmo aporta una visión única y valiosa.
Por parte de la residencia, el proyecto cuenta con la implicación esencial de Toñi, Pilar y Raúl, profesionales que acompañan cada sesión con cercanía y dedicación.
Un impacto que trasciende las aulas
Corazones Unidos no solo ofrece aprendizajes académicos; fomenta valores como el respeto, la empatía, la escucha activa y la gratitud. Para los alumnos, supone descubrir el valor de la experiencia, la importancia de cuidar y acompañar, y la riqueza de compartir tiempo con quienes pertenecen a otra generación.
Para los residentes, este proyecto se ha convertido en una fuente de alegría, conexión emocional y vitalidad. Las sesiones con los niños aportan compañía, conversación, ilusión y la oportunidad de compartir recuerdos, conocimientos y tradiciones. La presencia de los alumnos llena de calidez la residencia y crea momentos significativos que muchos esperan con auténtica emoción.
El proyecto demuestra que la convivencia intergeneracional llena vacíos, ilumina días y crea un sentido de pertenencia que beneficia a todos por igual. Cuando niños y mayores se encuentran, se genera una magia que ni las diferencias de edad ni el paso del tiempo pueden borrar.
Corazones unidos late fuerte y seguirá latiendo.

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