La Iglesia de la Inmaculada acogió la solemne bajada del Cristo Crucificado de los Salineros, un acto que marca el corazón de la Cuaresma torrevejense. El costalero Vicente Ramón García Soria tuvo el honor de descender la imagen en una ceremonia arropada por centenares de fieles. El evento incluyó un sentido besapié y la veneración a María Santísima del Silencio, todo ello bajo el marco musical de la Coral Arciprestal.
miércoles 2 de

