Francisco Atienza Ferrández: la voz del torrevejensismo

Francisco Atienza Ferrández, periodista y voz del torrevejensismo

Eduardo Aranda Hortelano

Una estrella de mar para Torrevieja

«Una estrella de mar te regalé, como prueba inocente de mi querer». A partir de estas mismas palabras, nacidas de la pluma de Francisco Atienza para constituir la letra de la habanera Estrella de mar, con música de Ricardo Lafuente, se inicia este camino de reflexión en torno a la figura de un periodista que dio voz a los más vivos sentimientos del pueblo de Torrevieja.

Sin duda, Paco nos regaló una estrella de mar a todos los torrevejenses, con cinco brazos que se vertebran a la perfección a partir de un sentir común por la ciudad salinera.

Periodismo, palabra y memoria local

El primero de ellos se vincula con ese amor hacia el periodismo. Una vida que gira en torno a la noticia diaria en los diversos medios de comunicación, haciendo que fuéramos más conscientes de las efemérides de nuestra sociedad, tanto por sus textos narrativos y poéticos como por las palabras que ágilmente danzaban en las ondas de cada radio.

Las reflexiones de sus colaboraciones periodísticas se entrelazan en la escritura con esas letras de habaneras en un contexto coral donde también fue partícipe. Cantar y escribir sobre la tradición que nuestros mayores nos legaron, enriqueciendo el patrimonio cultural de Torrevieja.

Habaneras y patrimonio cultural torrevejense

La figura de Francisco Atienza queda ligada también al universo de la habanera, una de las señas más profundas de la identidad local. Ese vínculo conecta con la memoria musical de la ciudad y con el Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, referencia cultural que mantiene viva esta tradición coral.

También con creadores como Ricardo Lafuente, cuya obra sigue formando parte de la memoria sentimental de Torrevieja, como se ha recordado en iniciativas recientes vinculadas al Memorial Ricardo Lafuente.

El mar, la Cofradía y la Virgen del Carmen

Del mismo modo, el mar y su alma se fundieron en una realidad común, manifestada en su entrega diaria en el seno de la Cofradía de Pescadores. Compañerismo en una profesión que une corazones, especialmente en los momentos más difíciles, y una vocación a la Virgen del Carmen prolongada a lo largo de todo su peregrinar mundano.

La Punta y el sentimiento de pueblo

Amistades infinitas, presentes en todos los barrios y, más concretamente, en ese barrio de La Punta. Patente quedará por siempre ese recuerdo en cada vecino que se impregnó de cada exaltación a la tierra que lo vio nacer.

Y en un último brazo de esa estrella de mar encontraríamos todas las diversas caras de un torrevejense polifacético, como el Carnaval o el deporte. Todas ellas brotando incesantes en su corazón.

Paco, espejo donde se refleja la sociedad torrevejense en una capacidad para aunar sentimientos en torno a la ciudad de la sal. Ciudad que siempre te supo a pueblo, con todos los matices que tiene ligado ese término como tradiciones arraigadas que no se pierden en los avatares de una gran localidad.

Paco, sin duda nos regalaste una estrella de mar y, siendo conscientes de su valor, ahora la custodiamos como herederos de ese “torrevejensismo”. Que pueda decir con la cabeza bien alta cada torrevejense: ¡Torrevejense nací!

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