Notas de un diario. Un lento atardecer

Notas de un diario Un lento atardecer de Marco Antonio Torres Mazón

 

No recuerdo un verano, de los más o menos recientes, sin leer algo de José Carlos Llop. A falta de nuevo libro, vuelvo a Mediterráneos, su poesía reunida desde 2001 a 2021. Sus largos poemas de corte narrativo, llenos de evocaciones geográficas y literarias, me acompañan en estos días ya melancólicos de la estación. La Dádiva es uno de sus libros de poemas que prefiero, con esas alusiones a T.S. Eliot y a tantos otros autores. Cuando llego al libro titulado Cuando acaba septiembre, otro de mis favoritos, pongo el marcapáginas, cierro el volumen y lo dejo en la balda correspondiente, a la espera de que, efectivamente, llegue esa fecha y me ponga de nuevo con su relectura. 

Presentación en el Real Club Náutico del libro La nación sin autoestima. Lo mejor de todo, sin duda, es la posibilidad de hablar de ciertas cosas que a todos nos incumben con tranquilidad, sosiego y conocimiento. El “Ser de España” es uno de los grandes temas del pensamiento de los últimos siglos. Tenemos muy buenos libros de todo tipo y de toda inclinación. Yo creo que uno de los grandes autores que ha tratado este tema es Julián Marías. Toda su obra gira en torno a España, qué es y cómo comprender lo que es. Marías tuvo muy claro siempre, por eso me gusta tanto, que no se debe excluir a nadie de este debate, y que tan necesarios son En torno al casticismo, de Unamuno, como Defensa de la hispanidad, de Maeztu. 

Cuando un hijo se parece a uno mismo es un regalo, pero también una gran responsabilidad.

Dejar pasar el tiempo: la mejor medicina.

No hay nada más noble que esforzarse en ser un buen hombre. Un buen hombre, nada más y nada menos.

Conversación en la piscina con mi amiga A.  Repasamos nuestros recuerdos (nuestra vida) con la parsimoniosa naturalidad de la amistad verdadera.

Cuando no tienes un buen día o cuando la tristeza se apodera de tu estado de ánimo, lo mejor es ver una vieja película clásica. Me pongo La salida de la luna, del maestro John Ford, y a los cinco minutos me reconcilio con la vida y con todo lo bueno y lo malo que contiene en su interior.

Vamos a comer a la Manga y a estar con mi hermana G. y mis sobrinos, a los que hace tiempo que no vemos. Cada abrazo que les doy me llena de energía y de buen humor, como si recargara mi batería para los próximos meses. Ya de regreso, la atardecida adquiere una especial melancolía. Apenas me quedan un par de días de vacaciones y al mes de agosto tan solo una semana. En cierto modo el final de las vacaciones supone el final del verano, de mi verano. Vacaciones y verano son dos palabras que comienzan con la misma letra y terminan de la misma manera: con un lento atardecer.

Marco Antonio Torres Mazón