Dice la habanera del gran Ricardo Lafuente, que Torrevieja es un pueblo que invita a cantar, aunque podríamos decir que también invita a quedarse y formar parte de nuestra tierra. Desde hace décadas han llegado a Torrevieja familias que han elegido nuestra ciudad como su lugar de residencia. Cada uno de ellos con diferentes razones, ya fuera disfrutar de nuestro clima después de haber alcanzado la jubilación, o en busca de un mejor futuro para sus hijos… Sea como fuere, nos eligieron para quedarse.
Todos ellos tienen en común que, además de empaparse de nuestra cultura y costumbres, han traído de sus lugares de procedencia sus costumbres y tradiciones, haciéndonos a todos los participes de ellas. Se han constituido mediante asociaciones a través de las cuales comenzaron celebrando aquellas festividades para sus compatriotas, cogiendo cada vez más fuerza, haciendo participes a cuantos quisieran participar, y haciéndose un hueco en nuestra sociedad.
A nadie le resulta extraño escuchar las bandas de gaitas por el barrio de San Roque a principios de septiembre coincidiendo con la celebración de la Virgen de Covadonga, o ver centenares de banderas de Noruega por el paseo Vista Alegre en mayo con motivo del Día Nacional de Noruega. Todos ellos llegaron a nuestra ciudad sembrando una semilla que ha enriquecido nuestra cultura y costumbres. Porque Torrevieja también te invita a soñar, dice la habanera.
De procedencias tan lejanas como Noruega, Senegal, Rusia o más cercanas como Castilla y León, Madrid, País Vasco o Asturias, todos se sienten torrevejenses. Sólo tienes que acercarte a la ofrenda de flores durante las fiestas patronales para verlos, a todos ellos, orgullosos y ataviados con sus trajes típicos, con sus bailes y músicas, ofrendar a la patrona de Torrevieja sus flores junto con sus mejores deseos.
Muchas de aquellas familias que se afincaron en Torrevieja, cuyos hijos se han criado y/o nacido aquí, se sienten torrevejenses ausentes cuando se marchan de la ciudad salinera.
Celebraciones destacadas:
Poppy Day
El Poppy Day (Día de la Amapola), cuyo nombre original es Remembrance Day, es una festividad británica que se celebra el 11 de noviembre a las 11:00 de la mañana. Es un homenaje, que se viene celebrando el Reino Unido desde 1920 a todas las víctimas de las guerras, y ahora también a las víctimas por terrorismo.
En Torrevieja la organizan los veteranos de la Royal British Legion, acompañados de veteranos de la Armada y del Ejercito del Aire de Gran Bretaña. Se desarrolla en la Iglesia Evangélica de la urbanización La Siesta, hasta que la se trasladan, cada año, decenas de ciudadanos británicos, así como de otras nacionalidades y veteranos de ejércitos de países vecinos para honrar y recordar aquellas personas que perecieron en la guerra.
El día de la “Amatxo”
La Asociación de Amigos del Athletic “El Salinero” celebra, cada 11 de octubre, una jornada de fiesta en honor a su “Amatxo”, la virgen de Begoña.
Este grupo de amigos comparten con todos aquellos que así lo desean una jornada de convivencia y confraternización que comienza con una bienvenida en su sede para después trasladarse a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús para la celebración de la eucaristía en honor a su patrona. El fin de fiesta se vuelve a trasladar a su sede, donde no falta su gastronomía típica, la música y el buen ambiente de este grupo de vascos tan torrevejenses.
Santa Bárbara, patrona de los mineros
Las fiestas patronales de Torrevieja conviven, desde hace años, con la celebración de la comunidad asturiana de la patrona de los mineros, Santa Bárbara, también patrona de los terremotos.
Cada año, el Centro Asturiano de Torrevieja, invita a una banda de música de un municipio asturiano para que forme parte de la ofrenda a la Purísima, y ponga la banda sonora a la celebración de Santa Bárbara. Siempre que no caiga en fin de semana, esta celebración se celebra el fin de semana anterior al día de Santa Bárbara (4 de diciembre).
Con diferentes actos donde comparten su música, sus bailes y sus costumbres, esta comunidad estrecha los fuertes vínculos que tiene Torrevieja con Asturias. Dos pueblos que, a pesar de tener una distancia de muchos kilómetros, están unidos de corazón y hermanados desde hace más de una década.
