A. Arronis y N. Grabovsky con gran éxito abren la temporada de la Orquesta Sinfónica de Torrevieja

A. Arronis y N. Grabovsky con gran éxito abren la temporada de la Orquesta Sinfónica de Torrevieja

 El 11 de octubre, tras largos meses de vacaciones, la temporada 2025/26 de la Orquesta Sinfónica de Torrevieja fue inaugurada por fin, tradicionalmente en el Auditorio Internacional. En esta ocasión, el maestro invitado Adolfo Arronis – director de la Orquesta de los Jóvenes, presentó un programa especialmente atractivo, con el distinguido violinista ruso Nikolai Grabowsky como solista. No me acuerdo, si los amantes de la música clásica, durante última década hayan tenido la oportunidad de disfrutar de las composiciones interpretadas está vez, por lo que es alentador que actualmente los programas no se limitarán a Beethoven, Mozart o Dvorák, y que sin duda habrá la oportunidad de experimentar un repertorio significativamente más amplio.

El concierto inaugural de la OST, bajo la dirección del director invitado – bien conocido en nuestro ambiente musical – el maestro Adolfo Arronis, comenzó con  la interpretación del breve poema sinfónico del compositor finlandés Jean Sibelius (1865-1957) titulado «Finlandia». Desde la opresión y la esclavitud, pasando por la lucha hasta la victoria, pues así es como se puede interpretar la intención de la composición. El poema comienza con un coral sombrío, que da paso a una violenta escena de batalla y luego a un inspirado himno – una canción de triunfo. La interpretación de la Sinfónica en magnífica disposición, dirigida por el maestro A. Arronis, mostró diversas  fortalezas sonoras, pero sobre todo, el magnífico y brillante forte en tutti con una gran profundidad expresiva.

Apenas desvanecen las notas finales del poema «Finlandia» cuando el público contenía la respiración a la espera de uno de los pilares indiscutibles de la literatura para violín, que, junto con «Finlandia», se encuentra entre las composiciones más populares de J. Sibelius. El solista del Concierto para violín en re menor, Op. 47, Nikolai Grabovsky, un violinista soberbio y ganador de numerosos concursos musicales, impresionó a los melómanos con su excelente interpretación del complejo texto musical, su facilidad para superar las dificultades técnicas, su virtuosismo y su inmensa musicalidad. La obra de Sibelius, imbuida de fuertes emociones, un tanto fría y oscura, ambientada en una atmósfera de sombría escandinava, exige una inmensa sensibilidad del violinista. Transmitiendo con éxito toda la gama de pasión, la interpretación de Grabovski impresionó tanto técnica como emocionalmente. Un aplauso especial merece la Orquesta, bajo la batuta del Maestro A. Arronis, la que acompañó valientemente al solista creando atmósferas que abarcaban desde conmovedores momentos de melancolía hasta un drama inspirador. Hemos presenciado una magnífica interpretación del solista, la que culminó con un bis igualmente magnífico. ¡Bravo, maestro Grabovsky !

Tras el intermedio, el maestro Arronis planeó a un “Monte Everest» de la literatura orquestal, cuya ejecución demuestra una considerable madures artística. Monumental Sinfonía n.º 5 de Piotr Tchaikovski (1840-1893) continúa el patrón de las sinfonías de Beethoven. Por lo tanto, se asemeja a la «Quinta» de Beethoven en su concepto de tejer un tema, un lema, a lo largo de la obra. Se trata de una melodía de clarinete que se repite en diversas formas a lo largo de la duración de la sinfonia; Desde la introducción, pasando por la brutal interrupción de la atmósfera sobrenatural que introduce la trompa en el segundo movimiento, hasta el tercer movimiento, donde el ritmo del vals se interrumpe para emerger con mayor intensidad en el final, en un ambiente de frenética diversión. En este punto, quisiera elogiar al 1-er clarinetista – Francisco Garres y a la 1-ra trompa – Marcos Soler, por sus solos de magnífica ejecución. Los músicos de la orquesta, bajo la dirección del Maestro A. Arronis, demostraron una energía extraordinaria. Se podía ver, oír y sentir cómo el director y los músicos transmitían la fascinante belleza de la obra con inmenso compromiso, alegría y pasión. El Maestro Arronis supo extraer hasta el más mínimo detalle de la sinfonía, logrando una calidad artística verdaderamente exquisita. El público fue testigo de una interpretación técnicamente precisa y musicalmente llena de poesía y sabiduría. Luego de un merecido y fuerte aplauso, la Orquesta, dirigida por Adolfo Arronis, regaló dos bises. Y así el público  fue testigo del estreno mundial de la interesante, melodiosa y expresiva canción de Francisco Casanovas en arreglo de  J.F.Cayuelas nombrada “Ellen’s visión” , cómo también “Pas de deux de P. Tchaikovsky.

Una inauguración de la temporada OST en lo más alto.