Cuaderno de otoño XIV: Cerrando etapas

Cuaderno de otoño XIV: Cerrando etapas

Anota Jesús Montiel en uno de sus libros: “Una época que ridiculiza lo sagrado sacraliza lo ridículo”. No se puede hacer un análisis más fino del verdadero mal de nuestra “moderna” sociedad. Ni hacerlo en menos espacio.

También a Belén llegaron los derrotados, los solitarios, los humildes. Sobre todos ellos, los humildes. Nunca lo olvides.

Ir cerrando etapas. Después de unos años de mucho ajetreo es verdad que toca descansar un poco. Se acerca el final de año y, de manera inconsciente, vamos cuadrándolo todo. O todo lo que podemos, claro. 

Y tras una época de vaciamiento tiene que venir una en la que nos llenemos. 

Leo un rato las tiras cómicas de Charlie Brown, con Snoopy y toda la pandilla. En una de los años 60, un especial de Navidad, Lucy le dice a Linus que para la obra de Navidad debe memorizar un pasaje del profeta Jeremías, largo y complejo. Linus se queja de que no puede memorizar algo así sin entenderlo, sin saber qué significa. Pero Lucy, con ese fuerte carácter que tiene, le amenaza con atizarle. En la última viñeta, el pobre Linus reflexiona y sentencia: “Las navidades no sólo se están volviendo demasiado comerciales, ¡También se están volviendo demasiado peligrosas!” 

Si tiene solución, no te preocupes porque tiene solución. Si no tiene solución, no te preocupes porque no tiene solución. Parece que estoy oyendo a mi padre (su voz pausada) diciéndome eso. Y sonriendo.

Releo Hamlet. Hay en el arranque unas hermosas descripciones de este tiempo de Adviento, puestas en boca de Marcelo. Durante la guardia en la que se aparece el espíritu del padre de Hamlet. La guardia de la noche, momento propicio para la soledad y la meditación; también para el miedo y la angustia. Y comenta Marcelo: “Dicen que en los días anteriores / al del nacimiento de nuestro Salvador / el ave de la aurora canta toda la noche;/ Entonces, dicen, no vagan los espíritus, / las noches son puras, los astros no dañan, / las hadas no embrujan, las brujas no hechizan:/ tan santo y tan bendito es este tiempo”. Ese “tan santo y tan bendito es este tiempo” es un verso que me ha acompañado mucho y durante muchos años. 

El otoño da sus últimos coletazos y se prepara para marchar, dejando paso a una nueva estación, a un nuevo invierno, a un nuevo cuaderno de notas. En el frío de sus tardes y en la luz pura de sus mañanas, iremos escribiendo la vida y la vida interior, como espectadores privilegiados de un tiempo que nunca se detiene.

Marco Antonio Torres Mazón