Notas de un diario. Algunas películas y algunos pensamientos

Marco Antonio Torres Mazón, opinión, cine, memoria, duelo, verano

Notas de un diario. Algunas películas y algunos pensamientos

 

Estoy aprovechando el verano para ver algunas películas que no había visto y para revisitar otras que hacía tiempo que no veía. Una de esas películas nuevas es la titulada Eephus, una sencilla y emotiva historia sobre el último partido de beisbol que se juega en un campo de una pequeña localidad norteamericana sobre el que se construirá un centro educativo. La cinta narra todo ese último encuentro de una manera crepuscular, con la luz del atardecer, otoñal y ocre, bañando toda la atmósfera. A pesar de ser una película sobre beisbol no es el beisbol su tema principal. Otra película, magnífica, es Cerrar los ojos, del maestro Víctor Erice. Canto de amor al cine (o a una manera de entender el cine) y también a la amistad. Cine de verdad, con un Manuel Solo (que nos dejó hace poco) enorme y un José Coronado en estado de gracia. 

Otra noche, para intentar sobrellevar el calor y la humedad de la mejor manera posible, decido volver a ver Rashomon, la obra maestra de Akira Kurosawa, en una edición limpia y remasterizada, con ese blanco y negro donde la lluvia y los árboles y los rostros adquieren una dimensión poética enorme. Cuando termino de verla, de volver a verla, mejor dicho, el calor sigue ahí, pero yo me encuentro distinto. Uno no sale indemne de ciertas obras de arte.

A medida que cumplimos años tenemos menos tiempo para vivir y más tiempo para recordar lo ya vivido.

Es muy probable que la frase o la expresión “superar el duelo” esté completamente equivocada en su propio planteamiento. No se puede superar el duelo. Se puede aprender a vivir con él de la misma manera que aprendemos a vivir con las cicatrices de nuestro cuerpo. ¿Pero cómo es eso de superar el duelo? Eso es tratar a la muerte con muy poco respeto y a la persona que ha muerto con absoluto desdén. ¿Tan poco queríamos a esa persona que ya la tratamos como un obstáculo que hay que superar y dejar atrás? No. Acumulamos duelos con los que aprendemos a vivir hasta el día en que nosotros mismos nos convertimos en el duelo de otros, en la memoria y en los recuerdos.

La noche ya va recuperando su terreno. Segundo a segundo; minuto a minuto adelanta su término, el ocaso anaranjado de su despedida. Agosto nos muestra una cosa: que el otoño está cada vez más cerca.

De los primeros años de nuestra vida no tenemos recuerdos directos; nuestra memoria no puede reproducir esa época. Dependemos por entero de lo que otros (nuestros mayores) recuerdan de nosotros. Vivimos esos años gracias a su narración.

Vivir durante una temporada con algún tipo de dolor o molestia, por leve que sea, hace que aprecies mucho más los momentos en los que ese dolor o molestia desaparece; esa normalidad a la que antes apenas dabas importancia. 

Esos primeros días en los que tienes que acostumbrarte al hecho deseado de que ya estás de vacaciones.

Marco Antonio Torres Mazón