Costumbres: anotar cosas en cuadernos; no terminar de leer un libro sin pensar en el siguiente; los programas de Radio Clásica (Sicut Luna Perfecta y La soledad sonora); subrayar los libros a lápiz y hacer señales en ellos con asteriscos y flechas. (Continuará)
…
Leyendo Otra vida por vivir, de Theodor Kallifatides. Hace algunos años que quería acercarme a él, pero por una cosa u otra no lo hacía. Nada como el verano para ponerse al día de muchas lecturas. Me ha gustado mucho. Valientes las reflexiones en torno a la libertad de expresión y sus límites. Y bastante atinado el sentido del humor que recorre toda la obra y que sirve para mitigar un poco la profunda tristeza de muchas de las cosas que narra.
…
La ansiada racha de viento fresco y ese “ay” de satisfacción que despierta en todos los que la sentimos.
…
Leo en el tren algunos fragmentos de Andanzas y visiones españolas, de Miguel de Unamuno. El 98 a 290 kilómetros por hora…
…
El lentísimo atardecer norteño: las 22:53 y todavía apura algún rayo de luz el horizonte.
…
Paso por Orense. Como hago cada vez que viajo busco alguna librería. En una de las que entro compro un par de libros, uno de los cuales llevaba tiempo tratando de conseguir. Cuando uno busca con ahínco no encuentra nada; cuando no busca…es encontrado.
…
Pienso, en la calma de la noche y del hotel, en todos los libros que he comprado cada vez que he viajado (y, por tanto, en todas las librerías que he recorrido). Debería hacer una lista con todos ellos y colocarlos juntos en la misma zona de la biblioteca, antes que el olvido llegue y ya no sepa dónde compré cada uno de ellos. Aunque en el fondo no importe, ya que son todos ellos hijos de un mismo sentimiento: la felicidad del viaje.
…
Amanece Orense asomado al balcón de la habitación del hotel. Todavía caen algunas gotas de agua de la reciente y madrugadora llovizna. Una bandada de vencejos sobrevuela en círculos, chillando sin parar. Viene entonces a mi memoria un libro que leí siendo niño y que despertó en mí el gusto por la soledad lectora: El rey de Katoren. El protagonista, en uno de los capítulos, tenía que resolver un problema que había en la ciudad en relación a unos pájaros que no paraban de importunar a sus habitantes. El recuerdo de esas lejanas tardes de lectura me alegra la mañana como un buen desayuno.
…
Emoción apenas contenida al ver a E. y a sus compañeros del 4 mixto conseguir el pase a la final absoluta del campeonato de España de remo olímpico. Es entonces cuando recuerdas los madrugones y la plena constancia de un deporte tan exigente como noble y bello.
…
Todo camino de regreso implica un cierto cansancio; también un profundo deseo de hogar, de hábito, de costumbre. Es el precio del viaje.
Marco Antonio Torres Mazón

Dejar un comentario