Antoni Jakubowski – Crítico musical
La música de órgano y de cámara con órgano, aunque a menudo asociada a la liturgia, posee una fuerza extraordinaria capaz de cautivar y fascinar al público. Este tipo de conciertos no son solo una experiencia musical, sino también espiritual y emocional. El majestuoso sonido del órgano y la voz humana, combinados con el espacio donde resuena la música, crean una atmósfera única e incomparable.
El último sábado de mayo, un concierto benéfico resonó en la iglesia de la Inmaculada Concepción en Torrevieja. La recaudación se destinó a la renovación del tejado de la iglesia. Un numeroso público disfrutó de las interpretaciones de destacadas artistas de Cracovia: la soprano Marta Zagata Bugajska y la organista Agnieszka Radwan Stefańska, cuyas interpretaciones dotaron a la velada de un carácter único. El público escuchó con suma atención las interpretaciones, en una atmósfera que combinaba espiritualidad, emotividad y una ejecución impecable. Gracias al programa, concebido con esmero para la atmósfera única del concierto, las interpretaciones se vivieron como una narración musical de carácter reverente, a la que los artistas aportaron una importante dosis de emotividad, sensibilidad e individualidad.
¿Y con qué repertorio deleitaron los intérpretes al público internacional en Torrevieja?
Prácticamente todo el concierto con su programa, estuvo dedicado a la interpretación de música religiosa y contemplativa. En las famosas composiciones «Ave María» (Bach-Gounod y Fr. Schubert), «Ave Verum Corpus» (W.A. Mozart) y «Panis Angelicus» (C. Franck), la soprano Marta Zagata-Bugajska demostró su extraordinaria voz, exhibiendo una inmensa emotividad y sensibilidad. La interpretación de todas las obras, así como la de del aria contemplativa de Handel – «Lascia chio pianga», fue reflexiva, convincente y distinguida por su maestría estilística.
En el concierto presentado, la organista Agnieszka Radwan Stefańska impresionó con su talento dramático, y sus interpretaciones de las piezas para órgano: «Preludio y fuga en do mayor» (J.S. Bach), «Aria y gavota» (S.S. Wesley), «Elevación» (A. Guilmant) y «Meditación» (E.L. Ashford) confirmaron su ejemplar dominio de la técnica. La interpretación fue también excepcionalmente interesante en términos de expresividad, con un enfoque innovador del espacio y la registración, adaptados al carácter de cada pieza.
Las interpretaciones de «El regreso del vencedor» (James H. Rogers), compositor estadounidense de más de 550 canciones y sus arreglos para órgano, así como el segundo himno Polaco «Montañez, no te da lastima», arreglado por Krzysztof Duda, constituyeron un magnífico broche de oro para este excepcional concierto de música de cámara.
Marta Zagata Bugajska y Agnieszka Radwan Stefańska ofrecieron una interpretación magistral, brindando al público un concierto refinado, rebosante de riqueza sonora. Es un verdadero arte extraer de un órgano relativamente pequeño una vasta riqueza de sonido y color, adaptándola a la voz humana. Fuimos testigos de una velada marcada por una concentración absoluta, una profunda espiritualidad y la belleza plasmada en los sonidos, por lo que las artistas han merecido un aplauso. Cómo bis hemos disfrutado la interpretación de la más querida canción del Santo Papa Juan Pablo II titulada “El Barco”.
