Aurelio Martínez descubrió el rostro de la Purísima

Fieles contemplando la imagen del Cristo Crucificado desde el umbral de la Iglesia

Fiel a la antigua tradición Torrevieja vivió con las primeras luces del Domingo de Resurrección, con su personalidad propia, siguiendo la estela de generaciones, la procesión gloriosa del Santo Encuentro.

Desde minutos después de las siete de la mañana ya eran numerosas las personas que se concentraban en las puertas de la Iglesia de la Inmaculada y en el punto donde se produciría el encuentro, en el cruce de las calles Concepción y Fotógrafos Darblade.

Sonando las campanas que daban las ocho en punto de la mañana ya salía en procesión en dirección a la calle Azorín, la Cofradía de San Juan Evangelista, con el apóstol y los cofrades totalmente vestidos de blanco, ofreciendo una estampa que solamente se da en esta procesión durante la Semana Santa salinera. Detrás se incorporaba la imagen de la patrona de Torrevieja, La Purísima Concepción, portada por costaleras que, estrenaron un pañuelo azul distintivo en el cuello. Tras ella ya se encontraba la persona encargada de retirar la mantilla de luto que cubría a la imagen de La Inmaculada, el maestro Aurelio Martínez López, pregonero que fue de la Semana Santa en 2022 y presidente de la Comisión Técnica del Patronato del Certamen de Habaneras, así como director de agrupaciones corales como la del «Maestro Ricardo Lafuente» o «La Purísima» del Colegio de las Hermanas Carmelitas Misioneras de Torrevieja.

En dirección contraria, camino de la calle Clemente Gosalvez salió el Santísimo Sacramento bajo palio portado por los componentes de la Hermandad del Santísimo de la Parroquia de la Inmaculada. Esta entidad junto con la Junta Mayor de Cofradías y la Real Asociación Hijos de la Inmaculada, son las que intervienen en la más emblemática de las procesiones de la Semana Santa.

Cuando se encontraron frente a frente, La Purísima con su Hijo Resucitado, el Santísimo, se produjo el momento en el que Aurelio Martínez accedió al paso de la patrona y descubrió su rostro dejando caer la mantilla negra de luto. En ese momento la virgen fue alzada al mismo tiempo que sonaba la marcha real y caían pétalos de flores así como también comenzaban a lanzarse los 45.000 aleluyas que han sido editados entre los premiados del concurso convocado al efecto por los Hijos de la Inmaculada. Como siempre un momento de especial emotividad que provocó aplausos, ovaciones y vítores de las muchísimas personas que madrugaron una vez más para no perder este instante clave del calendario local.

La procesión general del Viernes Santo recorta horarios y gana en ritmo

La procesión general del Viernes Santo volvió a paralizar el centro de la ciudad y fueron miles de personas las que siguieron todo el recorrido, por las calles Ramón Gallud y Caballero de Rodas principalmente, el cortejo que escenificó el Santo Entierro de Cristo.

Participaron las quince cofradías que integran la Junta Mayor de Cofradías con un total de diecinueve pasos, es decir, la gran mayoría de los 21 existentes contando con el de Jesús Triunfante de la Cofradía de la Esperanza que solo participa en la mañana del Domingo de Ramos y El Dulce Nombre de Jesús de la Cofradía de La Caída que solo procesiona en la noche del Miércoles Santo. A las siete en punto de la tarde salieron los pasos tanto del interior de la Iglesia de la Inmaculada, como también de las inmediaciones, los tinglados-carpa que se instalaron en la Plaza de la Constitución y en la calle Maestro Vallejos. Este año los capirotes no salieron desde el interior del templo como medida de prevención por las obras de los tejados que se están ejecutando en el mismo. Formaron en el costado de la calle Bazán y se retiraron en el de la calle Maldonado. Tampoco los pasos que no tienen altar propio pudieron finalizar con sus recogidas en el templo de la patrona de Torrevieja por las mismas circunstancias.

La Junta Mayor de Cofradías puso todo su empeño en lograr un mayor dinamismo y celeridad en la celebración de la Magna y Solemne Procesión del Santo Entierro y lo consiguió ya que redujo la duración considerablemente. Las cofradías estuvieron en la calle un máximo de dos horas y cuarenta y cinco minutos y la Dolorosa en su Soledad, totalmente ataviada de negro con el sensacional terno bordado realizado por la cartagenera Anita Vivancos sobre diseño de Balbino de la Cerra, hacia su entrada cuando pasaban dos minutos de la una de la madrugada.

Uno de los momentos más destacados del cortejo lo protagonizó la Cofradía del Santo Sepulcro con la participación de decenas de mujeres ataviadas con mantilla, caballeros alumbrantes y capirotes además del rebaño de pequeños. La cofradía contó con el acompañamiento de banda y de las voces del Coro “Maestro Ricardo Lafuente” y “Alcores” de San Miguel de Salinas que fueron interpretando “La Muerte no es el final” con la dirección de Aurelio Martínez López.

También la Cofradía del Santo Sepulcro celebró con gran solemnidad en la mañana del Sábado Santo el Oficio de Tinieblas. Una emocionante ceremonia dio paso a la simbólica sepultura de Jesús.

La Purisima con la mantilla negra de luto

Silencio y Descendimiento tomaron el Jueves Santo

La noche del Jueves Santo el centro de la ciudad se impregnó del silencio y el respeto que infundían tanto la procesión del Silencio, desde la Iglesia de la Inmaculada, como la del Descendimiento desde la Plaza del Calvario. El Ayuntamiento apagó el alumbrado público a lo largo de los itinerarios de las dos procesiones hasta que se recogió la última, en torno a las dos de la madrugada. También la inmensa mayoría, salvo alguna excepción, de los establecimientos públicos se sumaron apagando sus rótulos y escaparates.

Infinidad de personas fueron dándose cita en las inmediaciones de la Plaza de la Constitución. Llegaban andando desde todos los puntos de Torrevieja, desde los paseos del centro, del Acequión y también desde los alrededores de la Playa del Cura. Se dejaba notar la presencia de las muchas personas que desde hacía unas horas acababan de llegar a la ciudad para pasar sus días vacacionales de la Semana Santa y aprovecharon para conectar con la tradición torrevejense de las procesiones.

La Cofradía de la Convocatoria, con su paso insignia exhibiendo todos los atributos de la muerte de Jesús, arrancaba el cortejo con la mayor solemnidad. Los tambores lanzaban un tronar más agudo y triste. Los cofrades, con verduguillos cubriéndose la cabeza y faroles de luz natural, se adentraban en la noche cerrada. Después la inequívoca estampa de los hachotes del Cristo Crucificado, con sabor a historia añeja y a Barrio del Acequión, abrían paso con su tenue luz a la figura del Cristo de los Salineros. Todo estaba ya cumplido, Jesús ha muerto en la cruz. El sepulcral silencio fue roto con mimo por las voces de la Agrupación Coral “Manuel Barberá” entonando el “Oh Jesu Christe” con la dirección de Sergey Larkin.

Poco a poco fue acercándose el palio de cajón que da cabida a la sacra conversación de María Santísima del Silencio y San Juan, que estrenaba un bello nimbo sobre su cabeza realizado en los talleres sevillanos de Castilleja de la Cuesta. Treinta años se cumplieron desde que Víctor García alumbró sus primeras imágenes y plasmó este santo diálogo de amor fraterno. Las costaleras mecieron con firme dulzura el paso con su candelería encendida.

El Crucificado, con la reliquia de San Manuel González guiándole, emprendió su viaje anual al barrio que le dio la vida, el “sequión”, con una historia detrás en la que sobre sale el esfuerzo de los salineros y el aroma del saladar. Luego llegó el callejón del Turco y las saetas que gracias a la Casa de Andalucia “Rafael Alberti” lanzó la inconfundible voz de Iván Segura “El Chaskío”.

Justo a las doce el paso de Nuestra Señora de la Piedad apagaba aún más la madrugada en la Plaza del Calvario y se iniciaba la procesión del Descendimiento de Cristo. La Virgen sostiene el cuerpo inerte de Jesús que ya ha sido bajado de su cruz. Lo consuela en su regazo, lo baña en lágrimas. La Cofradía de La Piedad otorgó este año el honor de realizar la primera levantada del paso a Miryam Ghersi, Helena y Alicia Arribas. En memoria de Enrique Arribas fallecido hace 4 meses y medio.  Esta procesión consigue cada año reunir a más personas y este año prácticamente jalonó la plaza y el itinerario por el que fue pasando el nuevo trono que ha sido confeccionado, llevado con entrega por su cuajado grupo de costaleros. Justo al salir de la plaza, la Agrupación “Manuel Barberá” entonó el canto ancestral y puro de la pasión que en su día escribiera al ritmo de su corazón, Teresa Solano Escámez “La Tía Tortas”. Después, más adelante volvieron a sonar las voces con la batuta de Larkin para interpretar “La Saeta” de Antonio Machado frente al fundador de la cofradía, Pedro Griñant Pérez, acompañado de su familia y amigos. Fue un Jueves Santo repleto de silencio y devoción.

Culminaron los desfiles procesionales en La Mata

Los desfiles procesionales de la Semana Santa en Torrelamata llegaron a su culminación con la siempre esperada procesión del encuentro en la mañana del Domingo de Resurrección. De la Parroquia de la Virgen del Rosario salieron en sentidos opuestos, por un lado la imagen de San Juan Evangelista portado por costaleras y la imagen de la Virgen Dolorosa sobre los hombros de costaleros. Por otro lado, el Santísimo Sacramento bajo palio portado por el párroco, Francisco Javier Parreño. En la Plaza de Santiago Gil se produjo el Santo Encuentro donde Rosario Gil Paredes fue la encargada de retirar la mantilla de la Virgen en el momento en que se encontró frente al Santísimo. En ese momento la banda de la Sociedad Musical “Ciudad de Torrevieja – Los Salerosos”, que acompañó toda la procesión, interpretó la marcha real.

También en la noche del Jueves Santo, tras los oficios de la tarde, las calles de La Mata fueron lugar de concentración de un gran número de personas que participaron en la procesión del Silencio partiendo desde la Parroquia de la Virgen del Rosario, cuya cofradía es la organizadora de los desfiles procesionales. Con las calles de la pedanía a oscuras y enmedio de un sobrecogedor silencio desfilaron las imágenes del Señor de la Sentencia, el Cristo Crucificado precedido por cofrades al estilo conventual con faroles de luz natural y el paso de la Virgen Dolorosa. Esta procesión contó con el respaldo del alcalde de la ciudad, Eduardo Dolón, quien presidió el cortejo.