Rafa Ballester
El Balonmano Ilicar Mare Nostrum Torrevieja se encuentra a estas alturas del campeonato de 1ª Nacional, categoría de bronce del balonmano español, persiguiendo los puestos de promoción de ascenso en una temporada de mucha irregularidad por parte de todos los equipos de la categoría.
Es una de las ligas más competidas desde que el equipo milita en esta división. Con equipos que lideran la tabla dejándose puntos contra los últimos clasificados. Lo que ha dado con una sesión en la que hay hasta seis equipos implicados en la búsqueda de los dos primeros puestos, que dan derecho a disputar una fase de ascenso a “la plata”.
El equipo salinero no ha sido distinto a los conjuntos más destacados y también ha mostrado su mejor y peor versión en diferentes partidos. Durante esta 2017/2018 el conjunto que dirige Francisco Vera ha sido capaz de vencer en el feudo torrevejense, el pabellón municipal Cecilio Gallego, al segundo clasificado de la categoría, el Balonmano Almoradí. O conseguir los dos puntos de una cancha tan complicada como la del cuarto, el Balonmano Elda CEE. Y de la misma manera, el equipo ha cedido puntos contra equipos de la parte media/baja de la tabla en el propio Cecilio Gallego, como el empate contra el Balonmano Castellón o la reciente derrota ante el Fertiberia Balonmano Puerto Sagunto B. Equipos a los que aventaja en cerca de diez puntos.
Estos resultados tan dispares dan buena cuenta de porqué hay, a estas alturas del campeonato, siete puntos desde el primero al sexto, posición esta última que ocupa el Balonmano Ilicar. El equipo salinero se encuentra luchando por una de esas dos plazas a seis puntos de distancia cuando todavía restan dieciocho por disputarse.
Si bien es cierto que la derrota en casa contra Puerto Sagunto B fue un jarro de agua fría para la búsqueda del segundo puesto, el equipo no está dispuesto a tirar la toalla y más en una liga como esta.
El equipo tampoco ha tenido suerte en el capítulo de lesionados. Con una plantilla más exigua que nunca, afrontaba esta 2017/2018 con mucha incertidumbre. Los jugadores estaban contados. Apenas se cubrían los huecos con dos hombres por puesto. La desbandada ponía en aprietos la estructura del equipo, sobre todo con la marcha de hombres importantes en el esquema de Francisco Vera.
Pero como relatábamos, la enfermería también tendría su protagonismo. Y es que a la consabida baja de Joaquín López, uno de los máximos artilleros de la categoría en temporadas anteriores, se adjuntaron la de otros jugadores que en el transcurso de estos meses habían adquirido responsabilidad y protagonismo en el juego del Balonmano Ilicar.
El equipo tendría que afrontar partidos muy importantes sin esos jugadores. Dos de los partidos más difíciles de la temporada se disputaron sin Carlos Cabrera, que había suplido con creces la ausencia de Joaquín López en el lateral izquierdo. También faltaría o disputaría mermado esos partidos Chema Navarro, que, como senior de primer año, ha demostrado aportar desequilibrio al esquema ofensivo salinero. Por descontado, no han sido los únicos jugadores que han ido entrando y saliendo de la lista de convocados lo que ha impedido, quizá, hablar de una lucha por las dos primeras plazas todavía más apretada.
Pero a pesar de todo el equipo ha sabido suplir con ilusión, trabajo y compañerismo las trabas que el discurrir normal de la temporada ha puesto en su camino.
Mención especial merece la afición del Mare Nostrum. El público que acude al Cecilio Gallego no sólo está disfrutando de una temporada apasionante, sino que también ha dejado de ser un mero espectador de los partidos que se disputan en el parqué salinero. Una afición compuesta por jugadores de la base, familiares y amantes del balonmano, que cada dos semanas vibra con el equipo y sus, a veces, sufridas victorias.
